Entrevista a Laura Patrizia Rossi, representante de la editorial Schott

By | 13 noviembre, 2017

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Estimados lectores, en esta ocasión les presento una entrevista a Laura Patrizia Rossi, representante para Italia, España y Portugal de la editorial musical Schott. En dicha entrevista, realizada telefónicamente el 7 de julio de 2017, Rossi nos explica la relación de Richard Wagner con la referida editorial (relación que comenzó con la publicación de El Oro del Rin) así como algunas cuestiones sobre la vida económica del compositor.

Fundada en Maguncia en 1770, la editorial Schott es una empresa alemana dedicada a la publicación de partituras y literatura musical especializada. Además de haberse encargado de editar la mayor parte de las obras de Wagner en vida del compositor, ha sacado a al mercado primeras ediciones de Beethoven, Rossini, Orff y Ligeti, entre otros.

La editorial que nos ocupa, de indudable importancia histórica, es la única que mantiene sus instalaciones en el edificio donde se ubicó en el momento de su fundación y, en el año 2020, celebrará su 250 aniversario. El referido edificio cuenta con un museo donde, a lo largo de las décadas, se han atesorado valiosos objetos vinculados a la Historia de la Música. En el mismo edificio se encuentra la Sala Wagner que exhibe una pequeña selección del cartas, además de facsímiles y copias de primeras ediciones del compositor.

La asociación de Wagner con esta editorial fue fundamental no sólo para la puesta en papel y en escena de sus obras sino también para la supervivencia económica del autor. Según indican los biógrafos, Wagner carecía de sentido para la administración del dinero, lo que conllevaba una incertidumbre económica constante. Los pagos por adelantado realizados por el editor Schott fueron fundamentales para el sustento del artista.


IMG-20160414-WA0001Omar Navarro: ¿Cuándo se inicia la relación profesional entre Wagner y la Editorial Schott?

Laura Patrizia Rossi: Esta relación, de índole económica, se inicia hacia 1860 pero estaba fundamentada en la admiración que tanto Franz Schott como su mujer Betty tenían por la música de Wagner. Aunque fue una inversión arriesgada, el señor Schott, como editor, vio la posibilidad de formar parte de la Historia de la Música.

ON: ¿Porqué dice inversión arriesgada?

LPR: Porque Wagner exigía pagos por adelantado para saldar sus deudas, que se iban acumulando. El pago adelantado por Parsifal ascendió al equivalente de unos 500.000 euros actuales. Es una cantidad enorme; creo que aún es la ópera mejor pagada de la Historia.

ON: ¿En qué se traducía la dificultad de Wagner para gestionar el dinero?

LPR: Él mismo financiaba las representaciones de sus obras, lo cual es sorprendente. Según creo, Verdi o Puccini nunca pagaron para ver sus obras representadas;  su editorial, Ricordi, se encargaba de esos asuntos. A esto hay que añadir que Wagner era muy generoso: hacía regalos y préstamos, y no recogía las vueltas, por elevadas que fueran.

 ON: Se puede comparar esta incapacidad para gestionar el dinero con el caso de Wolfgang Amadeus Mozart.

LPR: Exactamente. Mozart me estaba viniendo a la cabeza en estos momentos.

ON:  Cuando Franz Schott toma la decisión de contar con Wagner ¿tenía éste suficiente renombre como para ser atractivo desde el punto de vista comercial?

LPR: Así es. De hecho, en esa época Alemania estaba a la cabeza del mundo en cuanto a número de representaciones de ópera e interesaba mucho poner en escena la obra  de un compositor tan innovador.

ON: ¿Cómo describiría usted el beneficio que aquella asociación comercial con Wagner ha supuesto para Schott?

LPR: Actualmente, Schott edita la opera omnia de Wagner. La mayoría de sus obras son de alquiler y esto es lo que efectivamente da dinero a una compañía (la venta de partituras sirve para cubrir gastos, por  así decirlo). Wagner es  probablemente el único compositor que tiene una ciudad, Bayreuth, dedicada a la interpretación exclusiva de sus obras y todas las que allí se representan son de nuestra propiedad. Por poner un ejemplo similar, Ricordi posee Madama Butterfly, una de las ópera más representadas.

ON: ¿Cómo ve usted la recepción de la música de Wagner por parte del público?

LPR: En mi opinión, Wagner no es un compositor de términos medios: a la gente le gusta o no le gusta. Sin embargo,  Verdi o Puccini (compositores muy fáciles y agradables de escuchar) sí pueden entrar en la categoría de términos medios.Wagner es un autor difícil en todos los aspectos: de interpretar y de entender. Creo que entender a Wagner es muy complicado y no es para todos. Personalmente, debido a que su obra es tan diferente, la asocio con la música contemporánea: como si de un Luigi Nono se tratara.

ON: ¿Es la recepción o la actitud del público similar según la nacionalidad o procedencia de éste?

LPR: Por supuesto en Alemania es diferente, hay más admiradores de Wagner. Esto se debe a que las óperas son de temática alemana y el libreto está escrito en alemán. Además, los alemanes están muy formados y muy abiertos a cualquier tipo de música.

ON: ¿Considera usted importante, de cara a disfrutar de la ópera, la comprensión de libreto?

LPR: Cuando el espectador no entiende el idioma, la experiencia es  claramente peor porque el texto es parte integral de la obra. Incluso si el libreto está en mi propio idioma, sin el libreto por escrito, es complicado entender el texto; yo siempre tengo el libreto a mano.

ON: En la actualidad ¿apoya la editorial Schott a los compositores como hizo en su momento con Wagner?

LPR: En este momento se sigue la política de comprar los derechos de obras de compositores contemporáneos alemanes que aún no son siquiera conocidos. Nosotros adquirimos los derechos de composición y producción, y los compositores tienen una editorial detrás: es una forma de mecenazgo, por así decirlo.

ON: ¿Qué puede contarnos del museo que alberga el edificio de Schott en Maguncia?

LPR: En dicho edificio existe un museo donde hay expuestos múltiples documentos y objetos interesantes, tanto por su importancia como por la curiosidad histórica que suponen. Por un lado está la Sala Wagner;  por otro, el Museo Schott propiamente dicho, que consta de 3 salas. Tenemos un verdadero tesoro: fotografías, cartas,  la primera impresión de la 9ª de Beethoven, materiales de Rossini, Orff, Ligeti, etc.

Este museo no está abierto al público: la única forma de poder visitarlo es ponerse en contacto con la Editorial y tener la suerte de que algún empleado se haga cargo de acompañar al visitante.

ON: Muchas gracias, Laura.

 

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